viernes, 17 de junio de 2011


Durante el acto sexual el pene deposita en el fondo de la vagina el semen, en este líquido nadan millones de espermatozoides, sólo una pequeña cantidad pasa al útero y a las trompas. En este trayecto miles de espermatozoides mueren, pero si en el recorrido uno de ellos se encuentra con un óvulo que ha bajado hacia la matriz o útero, el espermatozoide puede penetrar al óvulo, produciéndose así la fecundación. Una vez que la cabeza del espermatozoide ha penetrado se desarrolla alrededor del óvulo una membrana que no permite la entrada de ningún otro espermatozoide.
Aunque generalmente sólo madura un óvulo al mes, la posibilidad de fecundación es enorme porque se eyaculan aproximadamente unos 400 millones de espermatozoides, los cuales viven y mantienen su capacidad de fecundación después de ser depositados en la vagina un máximo de 24 a 48 horas, mientras que el óvulo pierde su capacidad de ser fecundado alrededor de 24 horas después de la ovulación.



Una vez formado el huevo o cigoto se inicia el período de embarazo. El huevo o cigoto se anida o implanta en el útero o matriz de la hembra y progresivamente va sufriendo una serie de cambios o transformaciones, hasta convertirse en embrión.

El embrión se desarrollará, crecerá y se alimentará gracias al conjunto de capas sanguíneas del útero que forman la placenta. El proceso de gestación en la mujer dura, en condiciones normales, nueve meses.

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